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Una manera de acertar si la fórmula del regalo ideal surte efecto.Todo es cuestión de intentarlo, para todos aquellos que tienen criaturas a su alrededor. Todavía hay tiempo suficiente para probar y si no resulta adecuado no hacer caso y lo que os dicte el corazón o la cartera.

 

LA TEORÍA DE ARNALL

Para orientarse en esta selva de estímulos, un psicólogo británico, Cliff Arnall, ex profesor de la Universidad de Cardiff (Gales), ha querido ofrecer a los atribulados Magos de Oriente una guía «científica» para elegir el mejor regalo. Arnall dice haber conseguido lo imposible: condensar esa maraña de sentimientos, deseos, dinero y alegría navideña en una fórmula matemática. Se trata de asignar

 

un valor numérico del 1 (el mínimo)

al 5 (el máximo)

 

a las siguientes características del presente:

 

si permite jugar solo (Pi);

 

si admite otros jugadores (Po);

 

si estimula la creatividad (Cr);

 

si desarrolla la interactividad social (S)

 

si es fácil de transportar (U);

 

y si puede ser heredado por los hermanos menores (H).

 

Estas seis variables deberán sumarse a otra ecuación más vistosa: la que resulta de

 

dividir por la raíz cuadrada del precio (C)

 

la multiplicación de las horas semanales que suponemos que el crío dedicará al juguete (T)

 

por el número de meses que creemos que le interesará (L).

 

El total es el valor real del regalo.

 

Pi+Po+Cr+S+U+H+ (TxL/raíz cuadrada de C)= Valor del juguete

 

El esfuerzo del psicólogo británico, que asegura haber entrevistado a 5.000 padres, ha merecido los honores de la prensa popular inglesa (el 'Mail' o el 'Telegraph') y el escepticismo irónico -cuando no la ira- de los periódicos serios, como 'The Guardian'. Mientras unos saludan esta ayuda en tiempos de crisis, otros se ríen de la subjetividad de una fórmula que suma peras con manzanas. Y los más puntillosos airean los fallos del ejercicio de Arnall: si un juguete es gratis, da igual el valor que asignemos a las demás variables, ya que el resultado final siempre será infinito. Muchos padres, sin embargo, coincidirán en que infinito es el valor justo de un juguete que no cuesta dinero.

¡¡SUERTE!!

(Fuente: LA VERDAD DIGITAL)