LLORANDO VOY, LLORANDO VENGO.

Estoy hasta las narices de levantarme igual que me acosté

y ver que no tiene remedio esta situación,

de prostituirme la nariz con un manojo de asquerosos pañuelos de papel,

de ver el día a través de llorosos ojos,

de querer secar el manantial que brota y no saber como,

de no encontrar solución a pesar de los consejos que me dan

y que a la postre no sirven para nada.

La moqueta no se limpia ni con el mejor aspirador. Que lo sepáis

por si alguien tiene dudas.

Me río de las pilas Duracell, que duran, duran, duran…

Dicen que suele durar siete días, y a veces una semana.

Pues con la tía Gripe tendré que seguir hasta que la muerte

(de ella) nos separe.

Amén.